Ecosistema

Protegemos el Salar de Atacama con hechos.

Nuestro compromiso con el ecosistema del Salar

El Salar de Atacama no es solo un lugar donde operamos. Es un ecosistema único y frágil, donde la vida se adapta, las culturas perduran y el equilibrio natural lo sostiene todo.

En Novandino Litio, asumimos el desafío de protegerlo. Lo hacemos con ciencia, con responsabilidad y con un profundo respeto por su territorio y sus comunidades.

Te invitamos a conocer las acciones concretas con las que cuidamos y protegemos el ecosistema del Salar de Atacama:

Monitoreo y transparencia ambiental

Creemos que la transparencia se demuestra con hechos. Por eso, ponemos a disposición pública nuestro Sistema de Monitoreo Ambiental en Línea, una plataforma que entrega información actualizada del Salar de Atacama y su entorno.

A través de más de 300 puntos de medición, registramos diariamente variables clave como:

Caudales autorizados

Niveles freáticos

Condiciones meteorológicas

Estos datos están abiertos a las comunidades, fortaleciendo el diálogo y la confianza en la gestión del territorio.

Seguimiento de flora y fauna

Cuidar el Salar también es entender cómo evoluciona su vida. Por eso, monitoreamos su ecosistema de forma constante.

A través de nuestro Plan de Seguimiento Ambiental Biótico (PSAB), contamos con una red que incluye 99 puntos de vegetación, 75 parcelas de flora, 18 estaciones de fauna terrestre, 25 de fauna acuática y censos de aves como los flamencos altoandinos y chilenos.

En los últimos años, hemos incorporado acciones específicas de rescate y vigilancia para estas especies, fortaleciendo su protección dentro de corredores ecológicos del sistema PSAB.

Este trabajo combina monitoreo en terreno y análisis satelital, permitiéndonos transformar datos en decisiones que resguardan el equilibrio del Salar.

Auditorías de minería responsable

Evaluamos nuestro desempeño con estándares internacionales para asegurar una operación responsable en el Salar de Atacama.

Alcanzamos la certificación IRMA 75, un estándar internacional que evalúa nuestro desempeño ambiental, social y operativo, poniendo especial foco en el uso del agua, la protección de la biodiversidad y la relación con las comunidades.

Este proceso nos exige medir, transparentar y mejorar continuamente nuestras prácticas, incorporando acciones concretas frente a los desafíos identificados. Así, aseguramos una mejora constante en la forma en que operamos.