Manejamos el agua de nuestros procesos con responsabilidad para proteger la vida del Salar.
Manejo hidrogeológico
Cuidamos cada gota del Salar
Cuidar el agua del Salar de Atacama es cuidar la vida que depende de él. Nuestro manejo hidrogeológico busca un uso responsable del agua y la salmuera, protegiendo la dinámica natural del salar y sus ecosistemas.
Para lograrlo, contamos con una red de más de 225 puntos de control que nos entregan información constante sobre el estado de los acuíferos y las zonas más sensibles. Estos datos nos permiten tomar decisiones informadas y se reportan periódicamente a las autoridades ambientales, reforzando nuestro compromiso con la transparencia y la sostenibilidad del territorio.
Monitoreamos en tiempo real el Salar
Nuestro Sistema de Monitoreo Ambiental es el corazón del manejo hidrogeológico. Gracias a él, recopilamos y analizamos en tiempo real datos clave del Salar: niveles de agua, calidad y dinámica de los ecosistemas. Esta información nos permite tomar decisiones responsables y cuidar el equilibrio natural del territorio.
Además, los resultados se comparten de manera transparente con las comunidades del Salar, las autoridades y cualquier persona interesada a través de nuestra plataforma web de monitoreo.


Diferencia entre agua y salmuera
Debajo de la capa superficial de sal que cubre el Salar de Atacama, existe un extenso yacimiento de una solución salina conocida como salmuera, que contiene aproximadamente un 70% de agua. Sin embargo, su concentración de sales es extremadamente alta, alrededor de 300.000 mg/l de sólidos disueltos (TDS), principalmente sodio, magnesio, litio, potasio y boro.
Esta concentración es entre siete y ocho veces superior a la salinidad del agua de mar, lo que hace que la salmuera no sea apta para consumo humano ni para uso agrícola.
Para entender mejor estas diferencias, según las normas chilenas:
Nuestra evaporación es natural
Captamos la salmuera y la trasladamos a piscinas evaporativas, donde concentramos la solución mediante un proceso controlado que replica la evaporación natural del Salar.
Esta evaporación permite que el agua vuelva a la atmósfera, respetando el ciclo hidrológico natural y asegurando un manejo sostenible del recurso.
